Con un pequeño mazo de cocina, o cualquier otro instrumento que se pueda manejar, se cogen las aceitunas de una en una y sobre una tabla se les da un golpe seco a fin de partirlas, poniéndolas en un recipiente que contenga agua.
Una vez todas partidas, se sacan del agua y se ponen en otro recipiente con agua limpia, saborija y un buen puñado de sal.
Se dejan reposar y a los tres días ya se pueden comer.
CONSEJO: la cantidad de sal depende de la cantidad de aceitunas verdes y de quién las prepare. Se comprueba la sal probando el agua.